El canario es una subespecie desarrollada durante siglos de selección en cautividad partiendo de ejemplares del canario silvestre o canario salvaje.
Se alimenta de una mezcla de semillas, en especial de alpiste y mijo, aceptando además, hierbas silvestres como el diente de león, verduras como la lechuga, el brócoli, las coles de Bruselas, hortalizas como la zanahoria rallada y frutas como la manzana, la pera, las naranjas.
El sitio donde se dispondrá la jaula deberá tratarse de un lugar seco,
fresco, y resguardado de temperaturas extremas de frío o calor, y de
corrientes de aire. Algo de sol todo el año será de su agrado, aunque en
algunas regiones cálidas puede llegar a morir si permanece en lugares
soleados sin un sombreamiento filtrado. Debe disponer de un recipiente
para bañarse. Una vez por semana ha de limpiarse el fondo de la jaula
para que no enferme. Si se le aporta un nido abierto, el canario
preferirá dormir en él.
Es algo difícil determinar el sexo de los canarios por su aspecto, la
intensidad del color, o por su comportamiento. Un dato clave es que la
mayoría de los machos cantan y la mayoría de las hembras no lo hacen. Al
aproximarse la primavera es posible observar algunos cambios físicos
que se prestan como ayuda. El abdomen de la hembra se vuelve más
redondeado.

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